Fotos que no deberían existir...

Jazzaldia de San Sebastián 2008. El 24 de Julio, en la Sala de Cámara del Kursaal, actuaba Dianne Reeves. Fotógrafos y fotógrafas con acreditación tuvimos que colocarnos como pudimos en las esquinas de los pasillos, sólo teníamos autorización para hacer fotos durante el primer tema. La luz sobre el escenario era escasa... hasta para el público. Al cabo de ese tiempo tuvimos que guardar las cámaras o abandonar el local.

Todo iba como estaba previsto hasta que, varios temas después, Dianne Reeves improvisó el anuncio cantado de la visita de un buen amigo suyo. La aparición de Bobby McFerrin cogió por sorpresa al público... y a la misma Organización del Festival de Jazz: "¿Qué pasa aquí?... ¿Quién sabía esto?... ¿Dónde está el fotógrafo del Festival?"..." Estaba en otro concierto, en otro escenario, corriendo de un sitio a otro para poder llegar a unas actuaciones que se superponían las unas a las otras. Y ese momento mágico y entrañable con Dianne y Bobby jugando con sus voces se iba a perder sin remedio...

Pero el Jazz, de nuevo, se convierte en "pájaro saltabarreras, burlaaduanas", y sacas la cámara, y todo te importa un bledo, y disparas porque delante de tí hay Historia, un momento irrepetible, algo vivo, algo que merece un trozo de memoria gráfica, por encima de las normas que se contradicen a sí mismas, de las prohibiciones que no tienen en cuenta la libertad que debe caracterizar al Jazz de verdad...

Aquellas fotos no deberían existir. Pero existen, porque allí había Jazz... y fotógrafos/as de Jazz.

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